2008/03/01

Rompiendo la baraja de la información

El juego del ultimátum

Leo en Ecos del futuro sobre el juego del ultimátum:

Se tienen 2 sujetos separados. A uno de ellos se le muestra una cantidad de dinero, y se le pide que haga 2 pedazos. El segundo tiene que decidir si acepta la división o si la rechaza. Si el 2º acepta ambos se quedan con sus respectivas partes, si la rechaza no hay dinero para ninguno.

El resultado es que cuando la división no era descaradamente desproporcionada (algo más pareja que el 80-20) el 2º sujeto aceptaba, pero cuando la división era muy desproporcionada (80-20 o más), el 2º sujeto rechazaba el trato.

Pensado fríamente, ¿no debería el 2º aceptar siempre?, ¿acaso no es mejor tener 20 que tener 0?.

Infoxicación: Sobredosis de información

Luego en el artículo Cortina de humo de Capire.info, Luiz Agner nos recuerda que de toda la información disponible, apenas somos capaces de alcanzar, asimilar, y utilizar una pequeña parte.

Cito directamente el artículo:

Una edición dominical de O Globo o O Estado de Sao Paulo contiene normalmente más información de lo que el común de los mortales podría recibir durante toda su vida en la Edad Media. Los medios de comunicación de masa y la Internet expelen volúmenes cada vez mayores, de datos y de noticias a velocidades impresionantes: Somos masacrados por información, en cantidades imposibles de ser procesadas. Encontrar lo que es pertinente o necesario, en este contexto, pasó a ser una tarea ardua para los ciudadanos comunes.

Si en el pasado, se acostumbraba a pasar la información por las manos de bibliotecarios, periodistas, educadores o fuentes con reconocida credibilidad, actualmente, gran parte de ella es imprecisa y de dudosa calidad. En los medios de comunicación masivos, por ejemplo, se mezcla la cantidad con la baja calidad, sin provecho concreto para el ciudadano en términos de conocimiento construido, y cuanto más intentamos acompañar esta carrera, más somos vulnerables a los errores de la percepción.

La crisis contemporánea es justamente la de cómo transformar la información disponible en conocimiento. Más información debiera representar más oportunidades para aumentar nuestra comprensión del mundo, pero esto no ocurre en la práctica. La explosión de información funciona como una cortina de humo. Surge un síndrome emocional y mental que lleva a las personas a conclusiones erróneas y a decisiones ingenuas, causando ineficiencia y perjuicios financieros para las organizaciones-problema típico de los trabajadores del conocimiento. En términos de salud individual, los efectos del exceso de información pasan por estrés, tensión, trastornos del sueño, problemas digestivos, dificultades de memoria, irritabilidad y sentimiento de abandono.

Idiocracia

Y acabo mezclando estas dos ideas con la recientemente vista película "Idiocracia". Una distopía donde los ininteligentes han tenido más éxito evolutivo que los inteligentes, ya que las sociedades actuales están basadas principalmente en la defensa del débil o del menos capaz frente al hecho evolutivo que no es que premie al fuerte, sino que más bien reduce las posibilidades del menos capaz.

El camino mental sería el siguiente:

Si de toda la información que se genera en la red (o fuera de ella) apenas somos capaces de procesar/asimilar/aprovechar menos del 20%... ¿no habría gente rompiendo la baraja como en el juego del ultimátum?, ¿no daría esto lugar a gente que se desentiende del conocimiento por que no puede abarcarlo todo, y decide mantenerse ignorante?. Que miedo da el futuro, ¿eh? ó_ò

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