2008/03/11

Confianza

El ser humano es deliciosamente irracional en cuanto a confiar/desconfiar se refiere.

Por un lado están las religiones.

Alguien te dice que tienes que creer en algo que no puedes demostrar que exista ni demostrar que no exista. La única salida es confiar o no confiar en el mensajero.

Y es un hecho que hay mucha gente que confía a pesar de que es un hecho que, históricamente (y en los periódicos al menos un par de veces al año [atentados en nombre de un dios, tocamientos en nombre de otro, etc...]), la gente detrás de la religion (de cualquiera de ellas) son gente de la que no te puedes fiar.

Ahora iba a dar un salto mortal hacia atrás con voltereta y triple tirabuzón invertido para hablar de la confianza en el software libre frente a la confianza en el software cautivo (propietario, o como quieras llamarlo), pero dándome cuenta que escribo con un sistema operativo que no es software libre, y en un sistema de blogging que tampoco lo és, pierde uno toda autoridad moral para escribir sobre el tema.

Lo que no querría dejar de apuntar es la peripecia de Dustin Brooks que publica Jeff Atwood en su blog. Resumo para no alargar y para los que no dominen el inglés:

Dustin quería hacer una copia de su correo de GMail, encontró una aplicación que no le servía por los pelos, y mirando el código de casualidad (con una herramienta que te permite ver el código aunque no esté publicado), Dustin descubrió que sus datos (y los de otros 1777 incautos usuarios del programa) estaban siendo recolectados por un desaprensivo programador spammer.

En fin, creo que sólo puedo añadir: Fíate de quien tu quieras, pero por lo menos se consciente de quien te está dando garantías para que te fíes y quien no.

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