Como individuo, ¿que amenazas en la sociedad the asustan más?
Mis preocupaciones principales las son amenazas de los poderosos. No me preocupan los criminales, ni siquiera el crimen organizado. Ni los terroristas, ni siquiera los terroristas organizados. Estos grupos siempre han existido, siempre existirán, y siempre han operado en los márgenes de la sociedad. Las presiones societales han hecho un buen trabajo manteniéndolas de ese modo. Es mucho más peligroso cuando aquellos en el poder usan ese poder para minar la confianza. Concretamente estoy pensando en gobiernos y empresas.
Déjame ponerte unos ejemplos. La crisis financiera global no fue resultado de criminales, fue perpetrada por instituciones financieras legítimas que perseguían su propio interés. Las principales amenazas contra nuestra privacidad no son de criminales, son de empresas que intentan enfocar con más precisión sus anuncios. La amenaza más importante a la libertad de internet es de las grandes empresas de entretenimiento, en su desorientado intento de frenar la piratería. Y es más probable que la retórica de la ciberguerra cause más daño a Internet que el que los criminales jamás pudieran soñar.
Lo que más me asusta es que, hoy, en nuestro mundo de alta tecnología, hiper-computado e hiper-conectado, interpretemos mal las presiones societales hasta quedar devastados.
2012/02/29
2010/04/29
Sobre: imaginar el peor de los casos posibles.
Traduzco la cita que hace Bruce Schneier del sociologo Frank Furedi sobre pensar en el peor de los casos posible:
Mi campo no son las ciencias naturales, y no me otorgo autoridad para decir nada de valor sobre los riesgos que las nubes de ceniza representan para los aviones. Pero como sociólogo interesado en el proceso de toma de decisiones, me resulta evidente que la reticencia a levantar la prohibición al tráfico aéreo en Europa viene motivada por pensar en el peor de los casos, en vez de evaluar los riesgos rigurosamente. La evaluación de riesgos se basa en intentar calcular las probabilidades de diferentes escenarios. Pensar en el peor de los casos posibles (también conocido estos días como pensamiento precavido), se basa en un acto de imaginación. Se imagina el peor de los casos posibles y se actúa en consecuencia. En el caso del volcán islandés, el miedo de que las partículas de ceniza puedan provocar que se apaguen los motores de un avión automáticamente se transformó en la conclusión de que eso es lo que iba a pasar. Entonces me parece a mi que ha sido la fantasía del peor de los casos en vez de la evaluación de riesgos, lo que ha motivado la restricción oficial del tráfico aéreo.
[…]
Pensar en el peor de los casos posibles empuja a la sociedad a adoptar el miedo como uno de los principios clave sobre los que el público, el gobierno, y varias instituciones organizan sus vidas. Institucionaliza la inseguridad y cultiva un ambiente de incapacidad y confusión. Popularizando la creencia de que los peores casos posibles son los normales, también anima el sentimiento de vulnerabilidad e indefensión a un amplio rango de amenazas futuras. En todo menos en nombre, es una invitación a la parálisis social. La erupción de un volcán en Islandia presenta problemas técnicos frente a los que los responsables de la toma de decisiones deberían proponer soluciones sensatas. Pero en lugar de eso, Europa ha decidido convertir el problema en un drama. Dentro de 50 años, los historiadores escribirán sobre la falta de voluntad de nuestra sociedad de actuar cuando surgen problemas prácticos. No cabe duda de que afrontar una catástrofe natural es difícil, pero en este caso son el desastre evidentemente manufacturado y alimentado por la indecisión y la falta de voluntad al enfrentarse a la incertidumbre lo que representan una amenaza real a nuestro futuro.
Aquí: El ensayo compreto de Furedi.